16 mayo 2008

No figura

Don (o doña) Anónimo (o Anónima) Mengánez Ignoto (o Ignota), ilustre visitante (o visitanta) de esta bitácora, me recomienda a Ironía y a Sentidodelhumor como medio para lograr mis más bajos propósitos orgiásticos. ¡Me parece una idea estupenda!

Problema: ni puta idea de dónde encontrar a estas señoritas; solución: llamar al servicio de información de la compañía telefónica, que saben más que la enciclopedia británica y tienen más datos que el calendario zaragozano.

Ring, ring...

[Voz levemente gutural y grabada de una señorita.] Gracias por llamar al blablablá. Le comunicamos que esta llamada tiene un coste de 2,50 euros más IVA por minuto, pringao.

Empezamos bien... En fin, el que algo quiere, algo le cuesta: seamos positivos.

Tuuu, tuuu, tuuu... [Suena el tono y poco después oigo la voz levemente gutural y grabada de una señorita (otra distinta a la anterior).] Todos nuestros agentes están ocupados. Le rogamos que espere unos minutos y en breve atenderemos su llamada. Le recordamos que esta tiene un coste de 2,50 euros más IVA por minuto, ¡indongo! [Se oyen carcajadas de fondo mientras la señorita intenta decir "indongo", cosa que con la risa solo consigue mascullar a duras penas.]

Me ofendo un poco y me impaciento mucho, pero una orgía es una orgía y si hay que sufrir... oye, pues se sufre un poco. Cuatro minutos y diez euros (más IVA) después se oye un tono y surge una voz que se me antoja angelical y a estas alturas incluso económica. Me adelanto con la voz más gentil de que soy capaz:

¿Oiga?
Sí, dígame.
Gracias, muy amable. Deseaba saber el número telefónico de una señorita llamada Ironía. Es para una orgía, ¿sabe?
¿Perdón?
Que es para una orgía, usted disculpe.
Bueno, vale, ¿pero cuál es su apellido?
Del Trópico, me llamo Mus del Trópico, señorita, gracias por preguntar. Para servirla. [Me toco el ala del sombrero hasta que me percato de que no llevo sombrero y ni siquiera tengo pelo. Bajo la mano un poco azorado por mi despiste.].
No, señor del Trópico, me refiero al apellido de la susodicha Ironía.
Ah, no tengo ni idea, señorita; es decir, perdón, que no lo sé. A mí don Anónimo (o doña Anónima) no me dio referencias al respecto.
No sé por qué habla con tanta ínfula, señor del Trópico alias mentecato, pero no puedo ayudarlo sin el apellido de Ironía.
¿Seguro que no? ¡Hágase cargo de la importancia de esta pesquisa!
Seguro; no figura, caballero. [Voz nasal indescriptible al decir "no figura".]
¿Y qué me recomienda?
En lo profesional que se entere del apellido y la ciudad de residencia y vuelva a llamar; en lo personal le recomiendo que se la casque, sacuda o pele usted a repetición y con mucho amor en lugar de andar buscando a desconocidas de nombre raro para orgías. ¡Gilipollas!
Joder, señorita vaya hu... [me cuelgan].

Estoy triste por este trato tan irrespetuoso, así que me he quedado con pocas ganas de llamar de nuevo para pedir datos de Sentidodelhumor, a pesar de que algo me dice que debe de tener unos pechos de vértigo y ser estupenda para las orgías. De hecho, casi creo que me he equivocado, porque para una orgía seguro que Sentidodelhumor va mucho mejor que Ironía.

Lo malo es que no sé cómo organizar una orgía solo con Sentidodelhumor. ¿Tendrá una hermana? Y de tenerla, ¿cuál será su apellido? Quizá buscando por ahí consiga dar con la que me interesa. Pero espera, ¡que me interesan las dos! En fin, los dejo que tengo que llamar a Información.

En Ciudad Real, el día de santa Gema Galgani (virgen, la pobre), por la tarde.

Mus

14 mayo 2008

Un taburete

No sé de dónde viene esta distinguida palabra. Parece un diminutivo simpático, pero a primer ojo no veo cuál es su raíz porque no sé que existan tabures o taburos. En fin, otro día lo investigo.

Ando de taxista de mis dos tías, respectivas esposa y hermana del enfem·mo, llevándolas y trayéndolas de Royal City. Como quiera que el taxi es un vetusto todoterreno de marca japonesa y las dos damas ya tienen las coyunturas en estado subóptimo, les suponía intenso esfuerzo lo de subirse y bajarse del vehículo.

Hoy, al pasar por ellas para el viaje diario, he entrado en el chino que hay en su bloque de pisos y, en español porque en realidad este chino no está regentado por chinos y de todos modos no sé chino, he pedido con toda mi amabilidad el consejo del buen hombre que al frente del negocio se hallaba.

"Vaya al fondo del pasillo y a la derecha hay unos taburetes" me asegura. Y allá que voy yo en busca del taburete y de allá que me regreso con las manos vacías, sensación de idiota y semblante suplicador que el encargado, un lince, interpreta en el sentido correcto.

"Espera, que te lo busco en un periquete" me tranquiliza. Yo me tranquilizo y él cumple su palabra y me saca un taburete (a dos euros) y yo le pido que me lo deje probar, a ver si les va bien a las damas y él se presta sin dudarlo a esta transacción comercial incompleta.

Voy al automóvil, abro la puerta, pongo el taburete bajo la repisa y mi tía, la monja, me dice que muchas gracias, que qué amable y qué buen chico soy, me agarra las mejillas y me planta un sonoro y manchego beso y se sube sin mayor problema, seguida de la otra tía, la que no es monja pero sí esposa, que también se sube en un brinco intermediado.

Vuelvo y pago el taburete más otro de estrambote para el vehículo de la hija de mi tía (hija que curiosamente coincide en ser mi prima), lo que alboroza a mi tía que ve cómo sus dificultades para subir a los diversos automóviles podrían ir aliviándose.

Ya dentro y en camino, las dos afirman sin dudarlo que qué caballeroso, que menuda suerte va a tener la chica que se case conmigo... y acto seguido, sin que haga falta que yo abra la boca siquiera, ellas mismas sonríen ante su humorada y mencionan algo que no queda registrado pero que alumbra a las claras su certeza de que tal cosa (cestadir, mi posible matrimoño) es una entelequia. Luego se ponen a cotorrear y a sonsacarme, que es la labor de toda tía rural que se precie. Para darles tarea y estimular su ingenio, respondo con monosílabos y frases triviales, que es la labor de todo sobrino rural que se precie.

Educadas que las tengo, a mis dos tías; y cómodas, con su taburete. Hoy además he aprendido que con un taburete puedes conseguir un beso, así que me pregunto si comprando media docena podría conseguir algo más... No de mis tías, claro, pero bueno, ya se entiende. Hoy al regresar iré meditando sobre las posibilidades de comprar algo más en el chino para conseguir llevar a efecto lo de la orgía. He pensado en unas macetas de plástico y unos paquetes de gomas para el pelo, pero tengo que madurarlo porque esto requiere claramente una planificación minuciosa.

En Ciudad Real, el día de san Matías (apóstol), por la tarde.

Mus

11 mayo 2008

Falsos amigos (modificado)

En lingüística se conocen como falsos amigos (también cognados falsos) a ciertas palabras de otros idiomas que se asemejan mucho a palabras del idioma propio pero que no significan lo mismo. Por ejemplo, en alemán, komisch significa... raro, no cómico.

Los falsos amigos procedentes del inglés son bien conocidos aunque los hablantes en general no suelen prestarles mayor atención y, en el fondo, poco importa que no lo hagan. En México es habitual que la gente diga honesto para decir que alguien es sincero, probablemente por influencia del honest gringo, que significa precisamente sincero, aunque el significado original de honesto va más bien referido a la integridad moral.

Hay muchos casos de falsos amigos, y muchos de ellos acaban entrando en el idioma y, la verdad, no parece que pase gran cosa por ello.

Del francés nos llegó uno muy chistoso porque se refiere a un topónimo. Al cacho de mar cuyo punto más estrecho es el paso de Calais le decimos "canal de la Mancha" porque en francés se le dice La Manche (que significa manga). Esta foto la saqué en el metro parisino hace unos meses y me hizo gracia porque, en pura lógica, si decimos ya el canal de la Mancha debiéramos decir que este suéter es un suéter sin manchas, o inmaculado, y eso tiene su aquél porque a quién se le ocurriría sugerir en un anuncio que una prenda de vestir pueda tener manchas.

Nota poseditorial: Ante el clamor popular, el modelo que aparece a continuación pasó por el cadalso y ahora luce bellamente decapitado. Su familia no debe preocuparse, pues él sin duda reposa tranquilo en su domicilio.

Para la próxima, prometo enmendarme y poner solo a mangos de primera categoría.



En fin, tonterías que se le van apareciendo a este pedante q. b. ss. pp.

En Madrid, el día de san Mayolo (abad, como ya quedó dicho), por la tarde.

Mus

Labilidad

Conforme pasan los años, me descubro más lábil cada día en el plano emocional. Vamos, que lloro más.

Siempre he sido bastante llorón con las películas, pero rara vez rompía a llorar del todo. Esto solo me sucedió cuando vi La lista de Schindler y se repitió cuando vi Una mente maravillosa. También, hace poco me emocioné de modo inesperado viendo Ratatouille en un avión, y eso que ya la había visto antes. Quién sabrá qué cosa me dio, porque tampoco se puede decir que esa película de caricaturas sea precisamente lacrimógena. El resto de mis lloros fílmicos, frecuentes, se limitan al lagrimeo que no rompe, o si acaso a alguna lágrima furtiva pero sin hipos ni sollozos.

Todo esto viene a cuento de que me ha emocionado inmensamente esta historia, sobre todo las afirmaciones de algunos protagonistas que dicen tener a Barcelona como su paraíso perdido y que tuvieron que aguantar ser arrancados de su entorno tres veces en tan poco tiempo: de sus padres, de su orfanatorio y de su lugar de acogida en Barcelona, y para perder, casi siempre por toda la eternidad, partes vitales de sí mismos.

El relato emotivo sobre estas personas pone término a una semana llena de un sinfín de sentimientos intestinales que me invadieron durante la visita a Normandía. Estuve visitando la playa de Omaha, una de las cinco playas (Utah, Omaha, Gold, Juno y Sword, de Oeste a Este) donde los aliados desembarcaron el 6 de junio de 1944 en la operación Overlord.

Omaha es un playazo normando típico, una inmensidad de seis kilómetros de arena con una anchura eterna que se acrecienta con las mareas, que pueden llegar a ser muy vivas. Sobre la playa hay un promontorio continuo (donde los alemanes tenían búnqueres cada 250 metros) y en el extremo occidental un pequeño farallón rocoso.


Al menos en los primeros instantes del desembarco, aquello debió de ser algo muy parecido a un pinpapún de feria. En Omaha murieron unos mil hombres del ejército estadounidense en apenas unas horas (quién sabe cuántos heridos y desaparecidos), y muchos de ellos están enterrados allí, en el célebre panteón, que impresiona.


Esto que leí me obligó a restregarme los ojos para que las lágrimas no me impidieran disfrutar del cálido sol normando, que allí andaba aunque de vez en cuando se escondía tímido entre la niebla.

(Aquí yace con honor un compañero de armas cuya identidad solo Dios la conoce)

He de decir que me fascinó el inmenso respeto que destila ese cementerio. Los Estados Unidos ponen gran cuidado en honrar a sus caídos, y eso se me antoja muy sensato se esté o no se esté de acuerdo con sus guerras.

Guerras aparte, viajar por Normandía en estas fechas es un espectáculo increíble: todo son pasturas verdérrimas, vacas charolesas y frisonas que se pasean a su antojo seguidas por sus terneros mamones, cultivos de colza de un amarillo inacabable alternados por campos de cereal de unas alturas envidiables. Y esos bosques por todas partes, ¡ay! Si tuviera que recomendar un sitio para visitar, este sería uno.

Caveat: no se arrimen a Deauville ni a su vecina Trouville. Allá hay dos casinos en los que los crupieres saben latín y en cuanto te descuidas ya no tienes los cien euros con los que entraste. ¡Qué tíos!

Aun con cien euros de menos, soy una persona muy afortunada. En estos viajes donde la desgracia infinita se aparece al mismo tiempo que las bondades de la vida, se aprende a apreciar esto de la fortuna.

En Madrid, el día de san Mayolo (abad), por la tarde.

Mus

10 mayo 2008

Intercambio de palabras captado al acaso

—Mis pezones preferidos son esos blandos, tiernos.
—Eres increíble, querido, adoro cuando te pones intelectual.

En Madrid, el día en que en México se celebra el día de las mamás, por la tarde.

Mus

07 mayo 2008

La tentación



Hoy se suponía que yo partía, acompañado de mi osado progenitor, rumbo al vecino gabacho, concretamente a la parte del susodicho en la que hace unos itantos años unos mozuelos de diversas naciones se batieron el cobre a modo en una gesta que incluso a mí, de natural pacífico y más proclive a la deleitosa masturbación mutua que al lanzamiento de granadas de mano y el achicharramiento de congéneres ocultos en nidos de ametralladora, me causa enorme respeto. En pocas palabras: que tendría que estar yéndome con mi papa a Normandía.

Mi querido tío M. tuvo a bien ponerse ayer con lo que se denomina técnica y genéricamente un abdomen agudo, a saber, un dolor muy intenso en la panza (que en él es notoria, por cierto). Puede que sea un pedo retenido involuntaria o voluntariamente (siendo de la familia dudo esto último, francamente), puede que sea una vesícula con más piedras que un órdago de mus, puede que sea un asa intestinal mal colocada, puede que sea un uréter con más piedras que la vesícula antedicha, puede que sea una gran caca acumulada tras días de paresia o puede que sea quiensabequé, que es una afección, dolencia o padecimiento que los médicos quenosabenporandeseandan diagnostican con frecuencia.

Sea lo que sea, mi progenitor ha decidido quedarse en tierra. Amén.

Mi amiga Aerolínea Vueling ha intercedido en nuestra breve discordancia y ha decidido que puesto que él se queda, yo sea galardonado con un retraso de 1,25 horas en la salida del vuelo, premio que estoy aprovechando en este preciso instante para cagarme en su puta madre (comperdón) porque me ha obligado a gastar 10,25 euros en dos minibocadillos de jamón y una cerveza de la marca San Miguel en lugar de destinarlos a la docena y media de ostras normandas que tenía yo en mente y que llevaba en mi cerebro y en lo más profundo de mi corazón (a falta de alma) desde hace tiempo ha. Sic transit pasta mundi. Amén también.

La tentación de quedarme aquí es fuerte visto que el viaje no cuenta con buenos augurios, pero es tal mi ilusión por encontrarme con las almejas, las centollas, las vieiras, los bígaros y los abrótanos macho normandos que se sirven de manduca (no, no los sirven ni sé qué son los abrótanos ni dónde crecen, pero me faltaba el elemento lírico en la serie y yo lo que quiero es ser de mayor como mi amiga Lula May) que he decidido desafiar al hado y enavionarme. Si la cosa se desmanda y nos caemos al suelo o algo así, tanto peor para mis creyentes que se quedarán sin los trabajos solicitados y que llevo en esta fiel aunque desabrida compañera que es mi pinche computadora. Yo me habré limitado a tentar a la suerte, amén. Quizá, a efectos preventivos, me meta en el cuartucho de baño de la aeronave y me ponga un condón, que es la madre de todas las profilaxis según dicen. Otro amén.

En el aeropuerto de Barajas, el día de Flavia Domitila (mártir, de lindo nombre, añado), por la tarde.

Mus

01 mayo 2008

De hueva en Huelva



En el chiringuito La Tortuga se respira aroma de sardina asada y se ofrecen coquinas, pijotas, acedías, gamba blanca a la plancha. La reina de la gastronomía parece ser la fritura de pescado, de natural denominación pescaíto, y así se anuncia y me da mucho gusto verlo. Nadie en su sano juicio osaría escribir pescadito. Si se llama pescaíto, ¿a qué ponerle una consonante tan tonta? Sería una hipercorrección estúpida. Enseña mucho esto sobre la naturalidad con que debiéramos escribir tal como hablamos y el derecho que tenemos a hacerlo si nos comprenden. Si no nos comprendieran también tendríamos derecho, pero seríamos una isla desierta.

También enseña mucho sobre la relativa tontería que suponen las normas estrictas: cada uno de nosotros habla bien el idioma que mamó, y la prueba es que nos entendemos perfectamente cuando vamos a la compra, tato si nacimos en Madrid como si nacimos en un pueblito de pescadores onubense o jalisciense. Somos todos unos artistas de la palabra, y tan solo queda que el resto aprecie nuestro arte, a lo cual por supuesto no están obligados. Ni nosotros a variarlo si no lo deseamos.

Nadie juega a las palas si no es en la playa. Parece que es un juego que solo se puede hacer ahí, no en un simple parque o en medio del campo. Las chicas se afanan en remangarse el chon del bikini para convertir la braga bricheyónica en hilo sucinto copacabanero. Sus culos estupendos asoman tras la operación de arremangue y dejan al mirón que suscribe con la duda de por qué no se comprarán directamente un bikini con tanga.

Es una playa familiar y apenas se ve una teta, así que el mirón que suscribe se arrima al chiringuito La Tortuga a suscribir lo escrito y a ver si es posible presentar un hoja de reclamaciones para quejarse por la falta de mamas a la vista. Al pedirla me han puesto cara de "yastaquielenteraodemadrídeloscohone", así que me he dicho que pelillos a la mar y he pedido una jarra de cerveza con casera con la intención de que me trajeran una jarra de cerveza con casera. Como era de esperar, me han traído una jarra de cerveza con casera... ¡pero del tamaño de un aljibe! ¿Esta gente nunca oyó hablar de las sobredosis? Después de esto tendré que irme a la botica a hacer acopio de vitamina B6 para ayudar a mi maltrecho instrumento metabólico, el comúnmente denominado hígado. Ahora tengo miedo de pedir una sardina, no sea que me traigan una costilla de Moby Dick y encima me pregunten que si voy a querer pan y ensalada.

Las vacaciones son un invento maravilloso, aunque el inventor siempre se queda corto en su duración. Las vacaciones son siempre breves, aunque en el chiringuito La Tortuga parecen intemporales, como si uno hubiera de estar toda la vida regodeándose con este aroma a pescado asado, este aroma a Huelva marinera. Cómo me gustaría estar de vacaciones todo el santo día, un día tras otro, sin parar, al amor del sol, la caricia de la playa, la luz del mar, un chiringuito donde renovar fuerzas y rehidratarse con tintos de verano incesantes.

He recogido tesoritos por la playa. No creo ser capaz de elaborar con ellos unos zarcillos ni nada, pero cuando uno ve un tesorito en la playa es incapaz de dejarlo allí.

Ayer me hiciste reír con el libro que me regalaste, Sin noticias de Gurb, cuando un pobre extiende su tarjeta de visita al narrador y entre la descripción de sus servicios se lee: "se da pena".

Qué envidia me dan estas gentes que son capaces de decir tanto con tres palabras.

En La Antilla, el día de san José Obrero, al mediodía.

Mus

28 abril 2008

Los calificativos



Otro día me agradaba leer un comentario de noe78, en el que fruncía tantito el ceño ante la clasificación de los besos.

Tenía razón, pero. Siempre hay peros, coño, nunca está uno satisfacido.

Los seres humanos nos pasamos el día clasificando cosas. Incluso noe78 siente la poca idoneidad de hacer clasificaciones de besos pero termina aceptando que hay quien besa mal (ella no, ella lo hace bien, claro, ¡yo lo habría afirmado sin dudarlo!), lo que constituye un juicio, una clasificación: los malos besos dan pie a la existencia de buenos besos, de la misma manera que la existencia de mujeres que andan del brazo de tipos que nunca soy yo me convierte a mí en el tipo que no va del brazo con ellas. Cosas de la exclusión mutua, una especie de principio de Pauli aplicado al perípatos gentil. Yo estoy encuadrado en el grupo de los que no van con damas del brazo, vaya por el Mondesvol. :(

No creo que haya problema alguno en clasificar las cosas, en encuadrarlas. Por ejemplo, a mí no me gustan las coles de bruselas, las considero odiosas y atentatorias contra toda dignidad gastronómica y hasta humana. Eso constituye sin duda una clasificación de las coles de bruselas, pero no significa que yo diga que haya que prohibirlas, aunque estoy a un nanómetro de solicitarlo en el Ministerio de Agricultura, ni que andando el tiempo (aunque lo veo difícil) no se vaya a convertir este s. s. s. q. b. ss. pp. en un brasicófilo de agárrate y no te menees.

Clasificar es útil; nos permite, entre otras cosas, decidir qué queremos hacer o modificar. Lo que hagamos después con nuestras tabulaciones y nuestras morales ya es harina de otro cantar.

Un último ejemplo: yo considero que las chuletillas de cordero están deliciosas. Como así lo tengo por cierto y el domingo me enfrenté a los dos costillares de un cordero entero, a una lumbre que hice a mis manos, a unas parrillas y a unas pizcas de sal, decidí libremente engordar mi dijérase grávida panza con no menos de doscientas ochenta y tres chuletillas. Okay, sí, quizá fueron solo veinte o veinticinco, pero parecieron doscientas ochenta y tres. Es lo que tiene ser mejor que los de al lado a la hora de mondar chuletillas de cordero, o lo que tiene ser más tragaldabas y Pantagruel que ellos.

En consecuencia de todo lo anterior, en el breve espacio de un artículo cualquiera, hete aquí que entre las características de mi persona está:

- No ser acompañante del brazo de las damas
- Ser brasicófobo
- Ser agnochuletófilo
- Ser panzón, tragaldabas y Pantagruel

Y todo ello con carácter crónico, me parece, y encima quién sabe si me huele la boca o beso mal. It ain't me babe, it ain't me you're lookin' for, babe. Y así pasa, que las damas van del brazo de otros.

En Madrid, estrenando el día de san Pío V (papa).

Mus

24 abril 2008

Besar



Aunque lo practico poco, me gusta besar en sus diversos colores e idiomas. Lo que me molesta es darme cuenta de que tengo serias probabilidades de haber sido rechazado por cómo lo hago o por circunstancias colaterales como la pituitaria ajena o la química.

Estas noticias me desazonan. Ya soy bastante inseguro como para encima tener esta presión, una losa de juicio y clasificación que me haga preguntarme si estaré colocando el belfo, la lengua y los piños en los lugares adecuados. Lo peor es la certeza de que estas cosas ni siquiera se dicen y uno pasa a formar parte del grupo de los tequierocomoamigo en el mejor de los casos, y en el peor de ellos engrosa la legión de novuelvoallamaraesteindividuo. ¿Hay escuelas de besos?

La palabrería se completa con los neologismos:

El eubeso es el beso bien dado, aunque acaso se trate de un término inherentemente relativo.

El disbeso, lo contrario al eubeso, sería motivo de divorcio o cuando menos de serio altercado.

El abeso es lo mío: la ausencia, la dieta, la inanición besual.

El parabeso serían todos esos besos que se dan cerca de donde se esperan. A uno que se pone cariñoso pero no culmina se le podría decir: ¡Déjate ya de parabesos, coño!

El diabeso (quizá beso diaglotal) sería ese en el que una lengua nos atraviesa las fauces como ariete bélico.

El polibeso... en fin, lo dejo que me estoy poniendo como una moto solo de pensarlo.

[Agregado poseditorial: Tras leer la entrada de hoy de la bitácora de Chulima, hago una modificación a la mía para agregar a la lista anterior un beso más: el neumobeso, cuya explicación es innecesaria si se lee la experiencia de la antedicha.]

En Madrid, el día de san Fidel (presbítero y mártir), por la mañana.

Mus

23 abril 2008

Ustedes y yo

Hace aproximadamente 6 años que dejé de usar el pronombre vosotros y sus conjugaciones (aunque de vez en cuando se me escapa cuando estoy en España). Uno de los efectos colaterales de mi decisión es que mucha gente con quien hablo me pide que por favor no la trate con esa cortesía, que son mis amigos de toda la vida (o de cinco minutos, que ya sabemos lo rápido que enhebramos el tuteo en España).

No es cortesía alguna. La inmensa mayoría de los hispanohablantes no tienen una forma cortés y una informal para la segunda persona del plural: solo dicen ustedes, da igual que sea a los santos del cielo que a sus hijos, y la conjugación coincide con la de la tercera persona del plural (nosotros amamos, ustedes aman, ellos aman).

Esto no se cincunscribe a América, por supuesto, y en algunas zonas de Andalucía y en Canarias está también extendido. En algunas de esas zonas de Andalucía se producen además unas vacilaciones interesantes, en el sentido de que los hablantes usan ustedes pero lo conjugan tal como lo harían con vosotros, (ustedes amáis) mientras que otros se hacen más bola aún y lo dicen todo junto, ustedes vosotros (ustedes vosotros amáis o aman), y así parece que sienten que no tienen pierde.

En definitiva, la norma de vosotros (que a pesar de no existir en América se enseñaba en las escuelas, y quizá siga siendo así) la siguen apenas entre el 5 y el 8 por ciento de los hablantes de español como lengua materna que en el mundo hay: un puñadillo.

Es interesante que en todas esas zonas de América y España hayan optado por arrinconar una forma tan útil. Tal como están las cosas, los ustedesistas no pueden establecer trato cortés alguno cuando hablan en plural, cosa que sí pueden hacer, por medio del tuteo o el voseo, cuando hablan en singular. En al menos un país, Costa Rica, han ido más lejos, y el tuteo se considera una simple vulgaridad. Allá hasta los niños en la escuela se llaman de usted unos a otros. Un tico me contó en cierta ocasión que cuando alguien tutea en Costa Rica es ya porque le va a partir la madre (o sea, darle una hostia) al de enfrente.

En fin, que lo de ustedes no es cortesía: es lo que hay para la inmensa mayoría.

En Madrid, donde sigue siendo el día de san Jorge (mártir por duplicado hoy), a punto de ir a comer.

Mus

Pos yo no


Lo confieso: apenas leo libros.

[La concurrencia exclama al unísono: Te queremos, Mus, gracias por compartirlo]

Los escritores son buenos, a veces, pero hoy en día me siento más agradecido a los pequeños cuentos con que me deleitan, a veces, muchas de ustedes. Son ustedes estupendas.

Tengo un problema yo con los libros, y en términos sencillos consiste en que después de leer cosas como el Lazarillo o la narrativa de Quevedo, y ciertas cosas de García Márquez y Cela, me siento como imposibilitado para leer otras cosas. Las comparaciones son odiosas, lo sé, pero todo el disfrute posterior se me echó a perder.

A eso se le aúna esta vaina de estar todo el santo día delante de mi amante, la computadora, gran perita en el lap dance, escribiendo gilipolleces que a nadie le importarán.

Uno de mis propósitos para este año era precisamente este: leer de nuevo. Veré cómo recuperarlo, pero creo que hasta que no llegue a un sitio y me esté quieto allá unas semanas, va a estar imposible.

Como saben, es costumbre en mi adorada Cataluña regalar rosas hoy, así que aquí les regalo mi rosa preferida.


Aceptaré de buen grado un Testarrosa (el real, por favor, nada de sucedáneos) para celebrar el día.

En Madrid, el día de san Jorge (mártir), por la mañana.

Mus

22 abril 2008

¿Y cómo llamar a esto?



Los recursos adaptativos de los seres vivos son ilimitados, pero a veces no sabe uno si sorprenderse de las novedades o nomás aceptar que lo raro es el statu quo, la forma en que vivimos en general, que tiene unos costos inmensos de todo tipo.

En España hay un montón de gente que vive sola, aunque en realidad no desea vivir sola, pero sí desea vivir sola, pero acompañada pero sola... No creo que esto que escribí se pueda seguir, pero confío en que se pueda entender.

Estando uno solo se vive de puta madre, como lo cantaba Coque Malla:
La gente se confunde cuando me dice
que cómo puedo quedarme conmigo mismo.
Nada me gusta más, nada de nada,
que estar aquí callado conmigo mismo.
Pero seguimos anhelando un trasero caliente en mitad de la noche, una mano sobre nuestro vientre (en mi caso, panza declarada), un aliento en el cuello y de vez en cuando una mamadita matinal y un '¡buenos días!' para empezar bien la jornada del algodonal.

Tengo una visión un poco confusa de los hilos morales de esto de intercambiar polvos por paredes, pero creo que es una elección libre. Se podría ver como que el ofertante de las paredes obliga a un solicitante de paredes que está en estado de necesidad y por lo tanto no es libre, pero creo que esto es exagerado y más bien pienso que ambas partes dan y reciben con libertad y, puesto que se pueden separar con la misma libertad, es un simple trueque de beneficio mutuo (los gringos llaman a esto win-win situation, que queda muy arturandersénico y novedoso).

Es, simplemente, práctico. Bien mirado, el hecho de que el sexo sea uno de los elementos trocados no parece demasiado importante, ni es novedoso: los seres humanos llevamos toda la historia usando el poder y sexo como moneda de cambio, y quizá también la vivienda. Es un poco como esos pajarillos que le construyen a la pajarilla un nido y ella se va con el que le ha construido el nido más lindo.

Bah, disquisiciones... Lo cierto es que yo me sentiría incómodo ofreciendo mi casa a cambio de sexo; ni modo, además ya la tengo rentada.

En cambio, si alguna amable lectriz se ofreciera a patrocinar mi vida, yo con mucho gusto dejaría de trabajar, que estoy hasta los huevos, comperdón. Para que no hubiera suspicacias con la implicación sexual, la venta de carne y todo eso, la auspiciadora me rellenaría la tarjeta de crédito con veinticinco mil dolaritos al mes y yo con mucho gusto me marcharía al día siguiente a perderme en Tahití, a dedicarme a mantener incólume su moral mientras doro mi mortalidad al sol del Pacífico, entre cocotero y cocotero. Interesadas en tener pareja in pectore (soy discreto), favor de dirigirse a la dirección de correo electrónico de s. s. s. q. b. ss. pp.

It's gotta happen, happen some time, maybe this time I'll win.

En Madrid, el día de san Sotero (papa), por la mañana.

Mus

12 abril 2008

La RAE y sus obras

La Real Academia de la Lengua Española, abreviado RAE, es una institución dedicada a la emisión de normas lingüísticas. Eso lo sabemos casi todos los que hablamos español, pero lo malinterpretamos y en nuestro ideario colectivo creemos que en lugar de ser una institución es la institución, la única. De este malentendido nos vienen numerosos males, como las frases típicas de "eso no existe porque no viene en el DRAE" o "se escribe así o asá porque lo dice en la Ortografía de la RAE". Si estas ideas desaparecieran de golpe, la cultura lingüística de los hispanohablantes avanzaría un siglo en un segundo.

Hay muchas palabras, muchísimas, que no están recogidas en el DRAE y no por eso están mal o son inexistentes. El DRAE es un muestrario más o menos amplio del vocabulario de quienes hablan español, pero en modo alguno es el aval de su existencia. No están todas las que son, y todas las que están no necesariamente son: muchas han desaparecido y no se usan o las definiciones ya no son las que se citan. Podemos encontrar mil ejemplos de nuestro propio vocabulario, pero uno con el que acabo de toparme gracias al ánimo inquisitivo de Awake es el de limpia. ¡No viene! ¿Algún mexicano diría que la palabra limpia no existe o está mal nomás porque no viene en el DRAE? Todos pensarían que eso es un despropósito, y supongo que los de cualquier otro país comprenderían que una palabra que se usa en el lenguaje cotidiano es una palabra perfectamente válida tanto si figura en un tesauro como si no.



En cuanto a la ortografía, también hay destacados ortotipógrafos que no siempre están de acuerdo con lo que dice la RAE, y así lo reflejan en sus obras. Aunque el poder mediático de la RAE es incontestable y es el referente de la generalidad (a lo que contribuye el hecho de que sus obras se pueden consultar gratis por internet), lo cierto es que hasta la fecha sus obras han sido bastante flojas desde el punto de vista técnico y la gente que trabaja con el lenguaje suele usar como biblia obras de otros expertos, no las de la RAE.

En cuanto a la gramática, lo que hay es del siglo pasado y hasta que dentro de poco aparezca la nueva obra panhispánica que dirige Bosque, la RAE ni siquiera tiene lo que se pueda llamar una Gramática, lo cual por otra parte dice mucho sobre la pobreza de la producción de la RAE, que parecía estar lanzada a la producción de diccionarios de toda clase y tenor y basar su labor casi exclusivamente en lo más socorrido: la lexicografía.

Me ha enojado que el DRAE no contenga el lema limpia, así que voy a escribirle ahorita mismo al director de la Academia Mexicana de la Lengua para pedirle que le ponga remedio cuanto antes a este desatino cultural. Además, de este modo podrán hacerle limpias a mi sobrina, que llegó ayer al mundo procedente de su minibioalberca privada, y de mayor podrá acudir al diccionario a saber qué demoños (o ahuyentamiento dellos) le hacían cuando era escuincle.

Los dejo, que voy a buscar la dirección de correo de este señor.

En un lugar de la Mancha, el día de san Julio I (papa), por la tarde.

Mus

08 abril 2008

La subjetividad del feligrés


Mi amiga Nonatzin, que desapareció del mundo bitacoril, me envió amablemente no ha mucho esta bella estampa de espontaneidad eclesial, mexicana por de más. Reconozco que me encantaría tener la oportunidad de entrar a una iglesia y ver a uno haciéndose una limpia. Debe de ser lo más. Si supiera que iba a poder contemplar algo así, creo que iría más a las iglesias. O al menos algo.

El señor párroco tiene por pagano eso de las limpias. Probablemente no le importe el exacerbadísimo culto a la imagen de la Virgen que hay en México, que tiene más aspecto de idolatría pagana que de recatada veneración. Acaso tampoco le importe que el día de Muertos se llene su parroquia de altares donde se mezcla a la susodicha Dama con toda clase de evocaciones paganas que, en lugar de recordar el alma del muerto elevada a los cielos, prefieren recordar las cosas que le gustaban de comer, de vivir. Aún no he visto ningún ejemplar de Penthouse en estos altares de muertos, pero seguro que ya alguno le puso algo por el estilo a su difunto o le ha colocado un tubo de téibol o algo así.

Lo chistoso, me thinks, es que el señor párroco tacha de magia las limpias pero en cambio tiene seguro por muy santo y venerable comerse el cuerpo de Cristo en forma de hostia; y tiene por milagros, y no magias, los sucesos inexplicables que han elevado a los altares a más de un mortal como él; y por muy verídica la santísima Trinidad y la virginidad de la mamá de Cristo y todo eso. Eso, claro, no es magia: es religión (muy católica, eso sí). ¡Toma ya! ¿Qué sentido tiene la visión de las cosas en perspectiva si uno tiene fe? Pero, si uno tiene fe, ¿cómo puede ignorar la fe de otros?

A fuer de sinceridad, el señor párroco tiene mucho derecho, yo diría que todo, a pedir que en su casa (que la tiene en renta porque en realidad es del Señor) no se hagan cosas que a él no le gusten. Me quedo con la duda de si abriría la boca ante un feligrés que se hiciera la limpia en la calle.

Mi amiga Nonatzin tiene también a bien mandarme esta otra estampa ut supra, mucho más costumbrista y que me da mucho gusto reproducir acá. Como esta bitácora va de lo que va, que son las palabras, veo eso de de el y no logro entender por qué a veces nos complicamos tanto la vida las personas al escribir. Con lo sencillo que resulta escribir del. Eso sí, las mayúsculas al Señor eran previsibles. Ya se habló de mayúsculas aquí, y es que hay que ver lo aparentes que parecen resultar. El Señor no es nomás el Señor, sino el SEÑOR. Y como se descuide uno, es el SEÑOR, y así ad infinitum, a ver nomás quién la tiene más grande (la letra, cestadir). Qué cosas.

Bueno, Mus, ego te absolvo in nomine patris et filii et spiritus sancti. No te pongo penitencia que ando con prisa por ir a ver House, que es una de un médico muy cabrón. Anda, vete y no peques más, que me das mucho la tabarra.

En Madrid, el día de santa Casilda de Toledo (virgen), estrenando el día.

Mus

El centenario del agua

No es que el agua cumpla cien años, sino que esta bitácora cumple cien artículos. Olé.

Como soy más de pueblo que un celemín de bellotas, quería dedicarle el centésimo artículo a una cosa tan bella como la lluvia, en todas sus modalidades: chirimí, calabobos, orvallo, chubasco (disperso o generalizado), chaparrón, aguacero, tormenta, diluvio. Y etc. qué coño.

Sostendré ante cualquiera que, con la excepción de una teta cálida, nada hay más relajante y agradecido que llegar calado de un paseo vivificante por el campo, lleno de los pinchazos de los chaparros, las savias de los labiérnagos y las pegajosas secreciones de las jaras, y entrar a algún lugar a descansar a las caricias cutáneas de una lumbre. Para eso es imprescindible la lluvia.

Aprovechando esto de la lluvia en España siempre es motivo de celebración, cuando cae a su amor, me acordé de la más bella canción que conozco en español sobre el goterío que estos días nos cae, bendito, del cielo ciélico. Es que un vecino es un vecino.



En Madrid, el día de san Dionisio (obispo), rayando la medianoche.

Mus

31 marzo 2008

La versión del amor

Los ritmos latinos tienen algo especial.

Hoy estaba comprando un semipollo feliz y mi adquisición se vio acompañada por los compases sabrosones de esta versión de Tómame o déjame.



No encontré versiones visuales menos empalagosas que tuvieran una calidad decente, pido disculpas (aunque ¡qué bonito es el amor!), pero hay que ver lo bien que suena ese "to-o-mame" inicial y lo aburrido que hace que parezca el original de Mocedades.

El amor es diferente en América Latina, y algo me dice que la pujanza de muchos latinos y sus culturas, tanto en los Estados Unidos como en Europa, tiene mucho que ver con esa concepción tan peculiar y arrebatada del amor. La gente, toda, lo que de veras desearía es sentir pasiones, celos y venganzas, cuernos carnales y no intelectuales, almibaramientos; y si para ello tienen que venir con cierta acaramelación exagerada, pues sea. Bienvenidos los mariachis cabe un balcón, las salsas sudorosas, las cumbias agarraditas, los escotes de vértigo y los pantalones marcapaquete: lo que haga falta.

Antes lo veía con cierto escepticismo, pero ahora me limito a verlo con envidia. En España no se ama así ni de coña. A ver si nos lo enseñan aprovechando que vinieron tantos.

En la costa del Pacífico americano, el día de san Amós (profeta), a mediodía.

Mus

P. D. Tengo yo una anécdota con este santo. Un compañerito mío de clase, del siglo pasado, cuyo difunto papá era marroquí, tenía por gracia "Mohamed". Al cura que nos daba la inevitable clase de religión no parecía convencerle eso de que tuviera tan islámico nombre, así que dio en rebautizarlo, a su mero antojo, "Amós", diciendo que así se había llamado un santo: "Amós Mohamed". Aquello, que ya en su día me pareció raro, hoy me atrevo a calificarlo de gilipollez supina, como las emitidas por la dama vallisoletana y doña Marta, comentadas no hace mucho.

17 marzo 2008

Walt Disney liberal

Hace tiempo que quería usar el adjetivo diacrónico, que es muy útil por su capacidad de expresar en términos breves lo que suele requerir una frase compleja, del tipo de a lo largo del tiempo, con el paso del tiempo o a través del tiempo. Lamentablemente no se me ha dado el caso de poder aplicarlo hasta hace unos minutos, que he tenido chance de ver este pasaje de Los aristogatos.



Algo me dice que, si tuvieran que volver a hacer su trabajo, los encargados del doblaje de esta película se cuidarían mucho de poner la palabra swinger en boca de O'Malley, y tanto o más de que Duquesa le pregunte a O'Malley qué es un swinger. Hay términos que no llevan bien el paso del tiempo.

Y quien no sepa qué significa swinger, que lo busque solito/a, porque esta es una bitácora decente donde se habla de tiernos gatitos, no de lascivias porcinas, pecaminosas lujurias o concupiscencias injustificables. Hala, cibermarranos del mundo, ¡a cascársela a otra parte!

Aparte, creo que fue un error que la versión en español no reflejara el acento francés de Duquesa que se aprecia en el original, aunque para diferenciar sí le pusieron acento del Cono Sur a uno de los gatos (el que toca la concertina, de la que hablé hace algunos meses) que habla unas palabrillas en español. Hay que decir que se nota que el original es muy superior a la versión doblada por aquello de los matices de acentos y tal... pero como de costumbre, yo no me entero de nada.

Mañana me voy de vacaciones a las Montañas Rocallosas. ¡Olé!

En Madrid, el día de san Patricio (obispo), por la tarde.

Mus

14 marzo 2008

La importancia de llamarse José

El pasado octubre criticaba yo la actitud provinciana de una señora que se empeñó en llamar José Luis a Josep Lluis Carod. En aquella ocasión, Peterpanpais (ya que esta vez mi artículo no va de palabras, se puede aprovechar para leer el suyo sobre la palabra falla) ya me apuntó con amabilidad que también había seres en Cataluña que se empeñan en cambiarle la gracia a las personas y ponérsela en el idioma local.

Marta Ferrusola está muy en su derecho de emitir presuntas majaderías cuando presuntamente dice que le molesta mucho que el presidente de la Generalitat catalana se llame José, y no Josep. Supongo que dentro de cincuenta años tendremos al primer presidente negro de la Generalitat y los huesos de nuestra amable conciudadana se tambalearán en su sarcófago cuando las almas correveidiles le lleven la nueva de que los catalanes han decidido poner al frente de su Gobierno a un tipo llamada Ngué, y no quiero ni pensar en lo que sucederá cuando tengamos a nuestro primer presidente del Gobierno Mohamed.

Aunque la que gobernaba no era ella sino su marido y este ha expresado su rotundo desacuerdo con ella en este tema, me acordé de los versos de Góngora, a la sazón paisano del denostado Montilla:
Amadores desdichados
que seguís milicia tal
decidme qué buena guía
podéis de un ciego sacar
Porque ceguera ha de ser la de quien juzga a alguien por el nombre que sus padres le pusieron. Espero que gente de este tenor no nos guíe ya nunca más.

En Madrid, el día de san Raimundo de Fitero (fundador*), de madrugada.

Mus

*Fundador de la orden de Calatrava, muy famosa por sus cómicos hermanos.